La sociedad del rendimiento
En la actualidad, nuestro explotador ya no es únicamente el empleador, sino también nosotros mismos. Esto se explica a partir de la forma de organización social en la que vivimos: La sociedad del rendimiento. En ella, bajo el discurso de que “nada es imposible”, se instala la idea de que todo es posible y depende exclusivamente del individuo. Así, si una persona no alcanza sus objetivos, se asume que no supo gestionar adecuadamente su tiempo, su interés o su voluntad. ¿No lo lograste? Entonces es tu culpa.
De este modo, la violencia ya no proviene de una imposición externa, sino de un exceso de positividad. Esta se manifiesta como una libertad paradójica, en la que el progreso aparece únicamente como logro individual, pero también como una responsabilidad y carga del propio sujeto.
Todo gira en torno a la idea de “yo puedo lograrlo”. En consecuencia, nos convertimos en nuestros propios explotadores al imponernos niveles cada vez más altos de rendimiento. Nos exigimos ser constantemente productivos, organizando nuestra vida mediante el multitasking, planificadores y herramientas de seguimiento como los trackers. Todo lo cuantificamos con la expectativa de alcanzar el éxito a través del "control".
De esta manera, el jefe ya no necesita ejercer una presión constante para que trabajemos más, incluso aunque estemos en condiciones no favorables, porque nosotros mismos asumimos esa exigencia y la reproducimos internamente.
Asimismo, actividades que antes eran consideradas espacios de ocio o descanso como hacer ejercicio, leer, dibujar o desarrollar hobbies se transforman en tareas obligatorias orientadas a la mejora continua. Paradójicamente, aquello que debía ser una forma de desconexión se convierte en otra fuente de exigencia.
En este contexto, la aparente libertad se transforma en una presión interna constante que termina esclavizando al individuo.
Ahora resulta más comprensible por qué, al ingresar a redes sociales, gran parte del contenido está orientado al “lograr”: Como lograr un buen cuerpo, como lograr el mejor rendimiento académico, como lograr el trabajo mas pagado, como lograr viajar por el mundo, como lograr ser feliz. Todo se convierte en una meta, y la vida entera en un proyecto de optimización permanente, y que las mismas redes sociales se encargan de crear a través de la comparación ideal inexistente.
En conclusión, que tu ocio sea ahora tu OCIO. Tu autoestima y valor como persona no merece depender de que tan productiva eres en tu día a día, ni los logros que alcances en tu breve vida. No existes para una sociedad del rendimiento, solo existir es suficiente. Y aunque desaprender no es un proceso inmediato si es el primero paso, y hoy debes asumirlo.
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